Alain Romaña Larrazabal
Bilbo, Euskal Herria.
Hotel Iturregui. Los vascos en Bingham Canyon
Este trabajo pretende acercarnos a una pequeña comunidad vasca de los Estados Unidos de América, hasta hoy olvidada por otros estudios, quizás por falta absoluta de fuentes. La comunidad vasca de Bingham Canyon (Utah) es presentada a través del análisis del libro de cuentas del Hotel Iturregui, durante el período comprendido entre 1912 y 1916. A través del libro de cuentas podemos conocer la identidad de los vascos que vivieron y trabajaron en éste pueblo minero por excelencia del oeste americano, el salario obtenido en las minas, el gasto que hacían del dinero obtenido, la labor del dueño del hotel como administrador de sus recursos económicos,... Completando la información referida a la identidad de los vascos que pasaron por el Hotel Iturregui, me he decantado por realizar un seguimiento de su "aventura" americana, haciendo especial hincapié en los primeros pasos, para lo que me he apoyado en los registros de pasajeros de Ellis Island (Nueva York).
Introducción
Al conocer hace unos meses de la realización del Seminario Euskal Herria Mugaz Gaindi, me puse en contacto con el Sr. Álvarez Gila, haciéndole llegar mi deseo de participar en el mismo con alguna investigación al uso.
En un primer momento me decanté por realizar un pequeño avance del trabajo que me encuentro realizando en el marco del Doctorado, y que versa acerca de la presencia vasca en Venezuela durante el período post Guerra Civil española. Tras conversar con el Sr. Álvarez Gila, así como con profesores de los cursos de Doctorado, creí conveniente olvidar dicha posibilidad.
No me fue nada difícil pensar en otra investigación que se adecuara al título del Seminario: …. presencia vasco-navarra en el mundo. Presencia vasco-navarra… eso es, me dije a mí mismo. Mi propia vida está claramente influenciada por la emigración vasca, en especial a tierras norteamericanas. El hecho de ser hijo de estadounidense, sobrino de estadounidense, nieto de… pero vascas todas ellas, ha acentuado en mí, ya no sólo como historiador, un ferviente ánimo de conocimiento de la presencia vasca en el mundo, y en concreto en tierras del continente americano.
Recuerdo claramente, como desde muy pequeño escuchaba boquiabierto las historias que mi ama, mi tía y sobretodo mi amama contaban acerca de su vida en los Estados Unidos. La verdad es que la parte de ellas que menos atractiva me resultaba entonces, es la que ahora es objeto de este estudio, puesto que se trata de un acercamiento a la aventura americana no de las ya mencionadas, sino de mis bisabuelos, quienes emigraron a los Estados Unidos, al igual que muchos otros vascos a finales del siglo XIX y principios del XX, en busca de aventura, fortuna,…
Éste humilde trabajo pretende presentar un ejemplo del modelo de emigración vasca a los Estados Unidos, a través de un ejemplo claro y concreto, con nombres y apellidos; realizando para ello una breve presentación de los actores fundamentales, para posteriormente adentrarnos en la comunidad vasca de Bingham Canyon (Utah), que a día de hoy no estaba documentada.
La comunidad vasca de Bingham Canyon, por lo que he podido comprobar, se circunscribe a los pocos hombres que durante el período comprendido entre 1912 y 1917, se alojaron en el Hotel Iturregui, sito en la localidad mencionada.
A la hora de abordar la presente investigación, me he decantado por utilizar diversas fuentes de investigación, que van desde una fuente oral (testimonios de mi Amama, quien nació en la ciudad de Bingham Canyon), hasta el análisis del libro de cuentas del Hotel Iturregi, pasando por las nuevas tecnologías, esto es, la utilización de los recursos que están a nuestra disposición a través de Internet.
Es cierto que las informaciones resultas de las repetidas entrevistas (si así se las pudiera llamar) con mi amama, han tenido unas limitaciones lógicas, las cuales se hicieron latentes ante el hecho de que su nacimiento se produjera en el año 1914, siendo el período de estudio el comprendido entre los años 1912 y 1917. La entrevistada: Purificación de Iturregi, me proveyó de información de gran valía, en base a reminiscencias de su infancia y una larga serie de recuerdos que tienen origen en lo contado por sus padres, auténticos protagonistas de ésta pequeña historia.
Como he comentado anteriormente, una de las fuentes fundamentales de mi investigación ha sido la utilización de diferentes bases de datos disponibles a través de Internet. En el mundo en el que vivimos y con las posibilidades tecnológicas con las que nos hemos dotado, el historiador, ya sea a nivel profesional o a nivel usuario, debe abordar seriamente el hecho de utilizar Internet como una fuente más para los estudios o investigaciones que se proponga.
La llegada de Internet a nuestras vidas ha modificado totalmente las relaciones personales, laborales, sociales,… Se ha producido una verdadera revolución en los métodos de trabajo y en las posibilidades de información que nos brinda la wolrd wide web, y los historiadores no podemos quedarnos atrás una vez más.
No me sorprendió la cantidad de información disponible a través de Internet que encontré útil para la realización de este trabajo, pues en los Estados Unidos de América se encuentran a años de luz de la situación que vivimos en el Estado español.
La existencia de cientos de bases de datos disponibles on-line en USA es abrumadora, siendo casi en su totalidad de carácter gratuito, algo digno de reseñar, pues en caso contrario retraería a los interesados en consultarlas.
Las bases de datos que he consultado para ésta investigación a través de Internet han sido varias, pero quisiera destacar dos de ellas:
Ellis Island Database: ésta base de datos recoge los registros del puerto de inmigración de Nueva York dentro del período comprendido entre los años 1892 y 1924.
Utah Digital Newspapers: dónde podemos acceder a la prensa del estado de Utah desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
Con éste humilde trabajo quisiera abrir una nueva línea de investigación con unas posibilidades incalculables. El vaciado de los registros de inmigración de bases de datos como la de Ellis Island, nos permitiría realizar un estudio global de la emigración vasca a los Estados Unidos de América. Aun sabiendo de que es una labor ímproba, ahora mismo me encuentro realizando éste trabajo, con dos objetivos claros. Por un lado pensando en futuras investigaciones y por otro y de manera más altruista, para que cualquiera que esté interesado en conocer más acerca de la emigración vasca a lo Estados Unidos, pueda hacerlo de manera gratuita y sencilla a través de internet.
De Gatika a Bigham Canyon pasando por Boise
A finales de Noviembre del año 1909, a la edad de 25 años, José María Iturregui salió de su Gatika natal para embarcarse rumbo a América al igual que muchos otros vascos a finales del siglo XIX y principios del XX.
José se dispuso a buscar fortuna en un país que le era ajeno por completo y del que tan sólo había oído las excelencias que contaban los familiares de vascos residentes en los Estados Unidos de América, acerca de las grandes posibilidades de encontrar trabajo, y de labrarse un futuro mejor que el que le esperaba en tierras vascas.
José inició su viaje dejando atrás a mujer (Francisca Zabala) e hijos (María, Felisa y Paco, que contaban por aquel entonces con tres, dos y un año respectivamente).
Del mismo modo que miles de vascos en los albores del siglo XX, José embarcó en el puerto de Cherburgo, al cual arribó gracias a la agencia de viajes de Félix Iglesias, sita en Bilbao. Podríamos decir que la agencia de Félix Iglesias se encargaba de la primera parte del viaje a los Estados Unidos de América. De los servicios que la agencia brindaba a sus clientes, cabe destacar que usualmente solían acompañar hasta el puerto de embarque al grupo[1] de personas que se disponían a cruzar el Atlántico.
La travesía en barco se prolongó por una semana, saliendo del puerto de Cherburgo el día 4 de Diciembre de 1909 y llegando a Nueva York el día 12 del mismo mes[2] . José viajaba con un grupo no muy numeroso de vascos, nueve en concreto, entre los que cabe destacar la presencia de otro vecino de Gatika.
El desconocimiento de otro idioma que no fuera el euskara y en menor medida el castellano podría ser un handicap a superar por los emigrantes vascos que pretendían atravesar medio mundo, pero simplemente se convirtió en una mera anécdota gracias a la ayuda encontrada a lo largo del viaje por compatriotas como Félix Iglesias y su agencia, o ya en Nueva York a cargo de Valentín Aguirre.
A su llegada a Nueva York, José indicaba como destino final la ciudad de Boise en el estado de Idaho, dando como seña la de su amigo Arregui [3]. En el registro de entrada de Ellis Island, los emigrantes debían responder a una serie de preguntas acerca de su edad, dinero que llevaban, si eran capaces de leer y escribir, su destino final, así como otras muchas preguntas entre las que se encontraba la que hacía referencia a si iba a algún lugar en concreto para reunirse con un familiar.
A la hora de responder a ésta última pregunta los emigrantes vascos al igual que los de muchos otros países, utilizaban sistemáticamente una serie de nombres. En el caso de los vascos, el apellido del Sr. Arregui [4] se convirtió en un auténtico comodín, puesto que he observado como decenas de ellos aseguraban ser hermanos de éste, así como contaba con cientos de amigos de dispares lugares de la geografía vizcaína. Caso más curioso si cabe todavía es el hecho de que ciudadanos de provincias tan lejanas a la localidad natal de Arregui, como Barcelona, aseguraran ser amigos de éste. He observado como éste hecho se repite en casos en los que los emigrantes no vascos que dan como referencia a Arregui, se encuentran inmediatamente seguidos a emigrantes vascos en los diferentes registros de inmigración.
Volviendo a José, a su llegada Nueva York contó con la inestimable ayuda de Valentín Aguirre, quien llevaba años ejerciendo de hotelero y “agente de viajes” en la ciudad de Nueva York. Al bajar del barco, los emigrantes vascos quedaban estupefactos al escuchar éstas palabras: “Euskaldunak emen badira?” (¿Hay vascos aquí?). Aguirre
enviaba agentes a esperar a los barcos procedentes de Europa [5]. Posteriormente, Aguirre procedía a surtir de valiosa información al recién llegado en su establecimiento hotelero. El hotel de Aguirre, era un hotel de tránsito, en el cual se pernoctaba por un breve período de tiempo, y cuya función principal consistía en ayudar a los viajeros en su proseguir al Oeste americano[6] . José se encontraba por primera vez con la más importante institución étnica desarrollada por la comunidad vasca del Oeste americano, a cuyo progreso contribuyó personalmente años después.
Tras recibir las recomendaciones e instrucciones de viaje por parte de Valentín Aguirre, José se dirigió en ferrocarril hasta la estación de Odgen (Utah), dónde cambio a la línea que le llevaría a su destino final en Boise (Idaho).
A su llegada a Boise, José se encontró una ciudad repleta de vascos como él, que moraban en los establecimientos hoteleros (Spanish Hotel and Restaurant, Oregon Hotel y Star Rooming House) en busca de trabajo, preferentemente como pastores. A principios del siglo XX había una excesiva oferta de pastores vascos en contrapartida a una demanda a la baja [7], por lo que José encontró serias dificultades para encontrar trabajo. Es de suponer que el hecho de que los hoteles vascos funcionaran como una fuente de información acerca del mercado laboral de la zona, facilitará a José en la búsqueda y encuentro de su primer trabajo.
José comenzó a trabajar como pastor de ovejas en el estado de Idaho, con la firme determinación de abandonar aquel trabajo una vez que hubiera acumulado suficiente dinero para así poder comenzar una nueva vida en el Oeste americano. El salario del pastoreo oscilaba entre los 35 y los 45 dólares mensuales, cifra nada desdeñable si nos atenemos a lo descrito por la prensa de la época[8] .
A mediados de 1911, José envió una carta a su mujer en la que le reclamaba que fuera a los Estados Unidos junto con su hija mayor, debiendo dejar así a otros dos hijos en tierras vascas. Francisca Zabala y María Iturregui salieron del caserío natal de la primera, en Laukiniz, para dirigirse a tierras americanas, donde les esperaba José. Al igual que hizo José tan sólo dos años antes, Francisca y María recibieron la inestimable ayuda de Félix Iglesias y su agencia, que se encargó tanto de la compra de los pasajes como de acompañarles hasta el puerto francés de Le Havre [9]. La ayuda recibida por el Sr. Iglesias fue fundamental para la consecución del viaje de estas mujeres, ya que ninguna de las dos dominaba otra lengua que no fuera el euskera.
Francisca Zabala[10] y María Iturregui[11] llegaron al centro de inmigración de Ellis Island un 17 de Octubre de 1911 tras once días de dura travesía, la cual pudo ser si acaso más llevadera al viajar con un grupo bastante numeroso de Markina. Como ya he comentado, Francisca y María tenían un desconocimiento absoluto, por supuesto de inglés, pero también de castellano, lo que dificultaba su reencuentro con su marido y padre, por lo que a su llegada al puerto de Nueva York, al igual que otros muchos emigrantes con dificultades para hacerse entender, eran ayudados por una serie de agentes de emigración. En el caso que nos ocupa, fueron remitidas a la señorita Miss. Fontaine, quien se haría cargo de ellas, probablemente hasta que Francisca y María se encontraran con Valentín Aguirre o alguno de sus agentes, momento en el cual emprenderían el viaje hacia el Oeste.
La nutrida red de establecimientos hoteleros vascos a lo largo del país facilitó el feliz reencuentro tras dos años de separación. Francisca de 28 años y María de 6, realizaron el mismo recorrido que José hizo dos años antes, para finalmente reencontrarse con él en la ciudad de Boise. José estaba decidido a probar fortuna en otros menesteres, por lo que la llegada de su mujer e hija, no hizo más que acelerar su decisión de abandonar el pastoreo e intentar establecerse como hotelero.
José se dirigió con su familia a la población de Shoshone (Idaho), dónde esperaron la llegada de Fermina Zabala (hermana de Francisca), con el firme propósito de dirigirse a la incipiente ciudad de Bingham Canyon (Utah). José anhelaba establecer un hotel en una localidad que le permitiese trabajar en un lugar lo más cercano posible al mismo. Bingham Canyon y su pujante mina de cobre representaba el sueño de José, puesto que proporcionaba a José la ventaja de trabajar en el mismo lugar donde vivía su familia y a la vez establecer un hotel (que regentarían Francisca y Fermina) que serviría como reclamo para los vascos que cansados del pastoreo se acercasen a la dura vida de la mina.
Antes de adentrarnos en lo acontecido en Bingham Canyon en el período comprendido entre 1912 y 1917, no quiero olvidarme de hacer mención a Fermina Zabala [12], que al igual que muchas otras jóvenes vascas, fue reclamada por familiares que regentaban establecimientos hoteleros, con el objetivo de que ayudaran en las labores propias del día a día del hotel.
Utah, Bingham Canyon y la industria minera
La industria minera contribuyó de forma considerable al desarrollo del estado de Utah, que se había caracterizado a mediados del siglo XIX por la afluencia de jóvenes aventureros que se dedicaban a explotaciones mineras de pequeña escala. Con la llegada del ferrocarril transcontinental en 1869, comenzaron a desarrollarse grandes inversiones en la industria minera que provocaron la aparición de empresas de gran tamaño. Se produjo por lo tanto un rápido crecimiento demográfico fruto del despegue minero. La inmigración fue el fenómeno más característico del desarrollo demográfico a finales del siglo XIX y a principios del XX [13] .
Las compañías de explotación minera buscaron en la masa inmigrante esa gran cantidad de mano de obra que necesitaban para sus aspiraciones capitalistas. Los primeros grupos de inmigrantes que arribaron al estado de Utah procedían de Irlanda, Gáles y de la región británica de Cornualles, seguidos por los inmigrantes del sur y este de Europa así como de ciudadanos naturales de Japón y Méjico.
Acercándonos a la realidad de Bingham Canyon, deberíamos hablar del detonante de su desarrollo que no fue otro que el cobre. Con el desarrollo de la energía eléctrica, la demanda de cobre aumentó de manera espectacular, por lo que el desarrollo de la ciudad de Bingham Canyon va íntimamente ligado al impulso de la energía eléctrica.
A principios del siglo XX comenzaron a crearse compañías mineras de gran tamaño entre las que habría que destacar las siguientes: The Boston Consolidated Mining Company y The Utah Copper Company, las cuáles fueron fusionadas en el año de 1910 bajo el nombre de The Guggenheims` Kennecott Copper Corporation.
La explotación minera a cielo abierto de Bingham Canyon creció de una manera tan desmesurada que la Kennecott Copper Corporation acabó por convertirse en una de las mayores productoras de cobre de los Estados Unidos de América. La ciudad creció de forma paralela al desarrollo de la industria del cobre, recibiendo así un gran número de inmigrantes ávidos por trabajar y labrarse un futuro en territorio extranjero [14] .
La llegada de mineros al barranco de Bingham Canyon podríamos dividirla en cuatro fases, según su lugar de procedencia: irlandeses e ingleses en la década de los setenta (1870-1880); escandinavos, mayoritariamente suecos en la década de los ochenta (1880-1890); chinos, finlandeses e italianos desde la década de los noventa hasta principios de siglo; y con la entrada del siglo XX aparecerían en escena los mineros procedentes del sur y del este de Europa.
Las oleadas de inmigrantes hicieron de Bingham Canyon una de las áreas étnicamente más diversas del estado de Utah. Los diferentes grupos étnicos se asentaron de manera conjunta en diferentes zonas del barranco, estableciendo así campamentos como: Carr Fork (poblado por fineses, suecos y noruegos), Highland Boy (donde se asentaron los italianos y eslavos), Copperfield (mayoritariamente griegos e ingleses), Japtown (japoneses), Lark (austriacos y galeses), Frogtown (norteamericanos) y Bingham (franceses e irlandeses).
El Hotel Iturregui
Tras ésta breve introducción del lugar en el que recalaron nuestros protagonistas, me gustaría recalcar que en otras investigaciones acerca de los vascos en el Oeste americano, ninguna ha recogido una presencia en Bingham Canyon hasta la llegada de Pete Zabala, quien estuvo al frente de un hotel en el pueblo minero de Highland Boy a partir de 1920 [15] .
En Enero de 1912 la familia Iturregui-Zabala llegó a la que sería su casa por los próximos siete años. La ciudad de Bingham Canyon era una pequeña liga de naciones dónde excepcionalmente no había vascos, por lo que José se dispuso a buscar una pequeña casa que albergase a su familia, y que de manera provisional sirviera de pequeño hotel para la segura llegada de sus compatriotas.
El año de 1912 comenzó con una feliz noticia para la familia, que poco tardaría en convertirse en trágica, puesto que la alegría que inundo la casa al nacer el cuarto hijo de José y Francisca, Lorenzo, fue bruscamente reemplazada por la desolación, ante la muerte prematura de éste [16] .
El año de 1912 no dejaría de ser convulso para nuestros protagonistas, puesto que a mediados de año, estalló la mayor huelga conocida hasta la fecha en las minas del barranco de Bingham Canyon.
Para aquel entonces José trabajaba como asalariado en la mina, mientras que su mujer, y su cuñada comenzaban a familiarizarse con el duro trabajo de atender el pequeño hotel, que pronto se convertiría en un referente para los vascos que buscaran fortuna en el arduo trabajo minero de la zona.
El hotel constaba de un solo piso, totalmente construido en madera y con un porche al que se accedía tras subir un par de escalones [17]. Era de color granate y se encontraba en Bingham, dónde eran mayoritarios los irlandeses y franceses.
El hotel carecía de nombre, algo usual en los hoteles vascos del Oeste americano, por lo que creí conveniente denominarlo Hotel Iturregui, quizás cometiendo un error, puesto que quienes realmente trabajaban sin descanso por el buen funcionamiento del mismo eran Francisca y Fermina Zabala. El denominarlo por el apellido del dueño del hotel era una práctica habitual para los hoteles vascos, encontrándonos así con decenas de hoteles, de los cuales sus clientes no conocían su nombre, bien por que carecían de él o bien porque su nombre era el que hacía referencia al apellido del propietario[18] .
Jeronima Echeverria, en su indispensable obra Home Away From Home, realiza una disertación acerca de los diferentes tipos de establecimientos hoteleros vascos en el oeste americano en base a su denominación [19], así como a su funcionalidad y localización [20] .
Analizando lo descrito por Echeverria, he creído conveniente denominar el establecimiento de los Iturregui-Zabala, como un hotel, en detrimento de las otras acepciones posibles que nos brinda Echeverria, como boardinghouse, rooming house u ostatu[21] . Aunque es cierto, como veremos más adelante que el Hotel Iturregui tan sólo tenía clientela vasca, esporádicamente recibía a clientes del resto del Estado español, por lo que se rompería la máxima en cuanto a diferenciación entre hotel y boardinghouse. Pero si acaso hay alguna característica que defina al hotel Iturregui, así como al resto de hoteles vascos del Oeste americano, ésta consistía en mantener y reafirmar la identidad de los vascos llegados del continente europeo y “proporcionarle al vasco-americano un lugar donde manifestarse personalidad étnica” [22] .
Dentro de la categorización de Echeverria en base a la funcionalidad y localización de los hoteles, creo que el hotel Iturregui debería enmarcarse dentro de los hoteles denominados locales, puesto que respondía a las necesidades de una pequeña comunidad vasca localizada en una incipiente ciudad como lo era por aquel entonces Bingham Canyon.
Para el análisis en profundidad del hotel Iturregui y de la comunidad vasca de Bingham Canyon me he apoyado fundamentalmente en el libro de cuentas y en el registro de dicho hotel, el cual me ha otorgado enormes posibilidades. A su vez, he querido personificar el trabajo, dándole nombres y apellidos, realizando así un breve análisis y seguimiento de los vascos que pasaron por el hotel Iturregui en los dos períodos analizados: de Febrero de 1912 a Abril de 1913 y de Junio de 1916 a Febrero de 1917.
El registro del hotel Iturregui, recoge no solo las personas que pasaron por el mismo, sino también el consumo que efectuaron en él, así como los salarios ingresados por el trabajo en las minas, etc…, permitiéndonos averiguar cual era la capacidad de ahorro mensual de un trabajador en las minas de Bingham Canyon.
Quiero aclarar que el hotel Iturregui estuvo abierto ininterrumpidamente durante el período comprendido entre 1912 y 1917, pero el libro de cuentas del que dispongo tan solo recoge con detalle los períodos anteriormente descritos.
Como se puede observar en la tabla número uno, los inicios del hotel Iturregui se vieron marcados por una ausencia casi total de huéspedes hasta el mes de Julio del año 1912, situación que no hizo mas que disminuir los ahorros que José había logrado reunir tras dos duros años como pastor de ovejas en el estado de Idaho.
Ésta situación no afectó gravemente a la economía de los Iturregui-Zabala, puesto que desde su llegada a Bingham Canyon, José trabajó como minero. Las jornadas de trabajo en la mina se prolongaban por espacio de diez horas, por las cuales cobraba un salario de 2 dólares diarios. Si comparamos éste salario con el obtenido en el pastoreo de ovejas (entre 35 y 45 dólares mensuales a lo sumo), podemos afirmar con rotundidad que el salario obtenido en las minas de Bingham Canyon era muy alto, permitiendo ganar a los mineros hasta 60 dólares al mes, pues la mina no sabía de festivos y descansos.
Tabla Nº1 : número máximo de huespedes
1912
1913
1916
1917
ENERO
3
6
FEBRERO
1
9
2
MARZO
2
7
ABRIL
3
2
MAYO
0
JUNIO
0
11
JULIO
4
20
AGOSTO
5
23
SEPTIEMBRE
4
25
OCTUBRE
4
21
NOVIEMBRE
3
17
DICIEMBRE
4
10
* Los datos de las casillas en blanco no aparecen registrados.
Cabe recordar en éste momento los hechos acaecidos en septiembre de 1912, cuando estalló en el distrito minero de Bingham Canyon una huelga protagonizada en su mayoría por los mineros griegos. La huelga de 1912 fue promovida por la Western Federation of Miners, que esgrimía tres razones para la huelga: un incremento de salarios de 50 centavos diarios (es decir, incrementar el salario diario a 2,25 dólares, lo que supondría un incremento del 25 %), el reconocimiento de la unión de mineros bajo el liderazgo de la Western Federation of Miners y la eliminación del sistema de patronos soportado por los mineros griegos.
Los mineros griegos tenían que soportar unas condiciones laborales infinitamente peores que el resto de mineros del distrito de Bingham, puesto que para poder acceder a los trabajos, debían pagar una altísima cantidad de dinero (20 dólares) a un patrón llamado Skliris, quien de un modo abusivo obligaba a sus compatriotas a pagar una cantidad mensual por los servicios prestados, así como a comprar en los establecimientos alimenticios de su propiedad.
La huelga se prolongó hasta finales de noviembre, con dispar resultado en las exigencias de los mineros, puesto que el incremento salarial tan solo ascendió a 20 centavos diarios y el reconocimiento de la unión de los mineros quedó para mejor ocasión. Mejor fortuna obtuvo la exigencia de la comunidad griega, puesto que Skliris abandonó la ciudad de Bingham Canyon finiquitando así el sistema de patronos que ahogaba a los mineros griegos.
La huelga fue seguida por alrededor de 4.000 mineros, por lo que las empresas mineras debieron buscar mano de obra en otros lugares, lo que propició la masiva llegada de trabajadores de otras nacionalidades, especialmente mejicanos. Cabría pensar que la necesidad de mano de obra para suplir a los huelguistas pudo atraer a vascos en busca de una colocación segura, pero nada más lejos de la realidad, ya que como podemos observar en la tabla de ocupación máxima del hotel, el número de huéspedes durante el período de la huelga fue similar e incluso menor a los meses precedentes a la huelga.
El hecho de que en el invierno de 1912 los hoteles vascos de Elko se encontraran repletos de parados[23] , pudo propiciar la llegada de trabajadores vascos al barranco de Bingham Canyon, si acaso el mayor incremento observado en el registro del hotel se produce en los meses de febrero y marzo de 1913. Los hoteles solían ejercer de oficinas de información laboral a lo largo y ancho del Oeste americano, por lo que cabe pensar que en los establecimientos hoteleros de otros lugares, se informara de la existencia de un hotel vasco en la ciudad de Bingham Canyon.
Observando la tabla anteriormente citada, podemos constatar la gran diferencia en la ocupación referente a los años 1912-1913 y a la existente en el período 1916-1917. Ante la mayor llegada de vascos al distrito minero de Bingham, la familia Iturregui-Zabala decidió ampliar el pequeño hotel que habían regentado durante el período comprendido entre los años 1912 y 1915, llegando a albergar en su período de máxima ocupación hasta 25 huéspedes, en el mes de septiembre de 1916. Observando la cifra máxima de clientes recibidos en Septiembre de 1916, debemos pensar que el hotel Iturregui había crecido de manera sustancial desde su creación en 1912, cuando en período de máxima ocupación alojaba a 9 huéspedes (Febrero de 1913). El hotel debía albergar no sólo a los clientes que se acercaban hasta el barranco de Bingham, sino también a la familia Iturregui-Zabala, la cual se había visto aumentada hasta siete miembros debido al nacimiento de Purificación y Dickie, en los años de 1914 y 1916, y al haber contraído matrimonio Fermina Zabala en 1913 con Lorenzo Osa, huésped del hotel desde el mes de Julio de 1912[24] .
En diferencia a otros lugares del Oeste americano como en Boise o Elko, el hotel Iturregui no contaba con competencia, puesto que era el único establecimiento hotelero vasco. El hotel Iturregui, al igual que los demás hoteles vascos no necesitaba publicitarse en la prensa local o regional, pues “el boca a boca” funcionaba perfectamente de forma paralela a la información que proporcionaban los hoteles vascos de los diferentes estados del Oeste americano.
La tabla número uno refleja la ocupación máxima del hotel Iturregui, pero no nos deja entrever el número de huéspedes que tuvo a lo largo de los dos períodos que son objeto de éste análisis. En cuanto al primer periodo (febrero de 1912 a abril de 1913) pasaron por el hotel Iturregui veinticinco huéspedes, mientras que en el segundo período analizado el número de huéspedes ascendió a cincuenta y uno (véase el anexo 1).
Los huéspedes del primer período pernoctaron una media de treinta y ocho noches en el hotel, cifra similar a la obtenida en el segundo período, cuando la media de días que se quedaron sus moradores en el hotel Iturregui fue de treinta y siete noches.
El hotel prestaba los servicios propios de cualquier hotel de la época, esto es, alojamiento, comidas, juego y bebida. El coste de los servicios del hotel Iturregui se encontraron prácticamente invariables durante los cinco años de existencia del mismo, puesto que observando el libro de cuentas he podido comprobar como el precio de las habitaciones y las comidas apenas aumentaron desde 1912 hasta 1917. En el anexo número dos presento un listado de precios de los diferentes productos que brindaba el hotel a sus huéspedes, para poder hacernos una idea del costo de la vida en el barranco de Bingham Canyon.
El régimen de alojamiento de los huéspedes del hotel variaba según sus necesidades, despuntando sobremanera el que hoy en día podríamos llamar de pensión completa. La pensión completa ascendía al costo de un dólar diario, incluyendo el alojamiento (cama), el desayuno, la comida y la cena, es decir a razón de 25 centavos cada servicio. Habitualmente se producía una rebaja de 10 centavos diarios si el huésped realizaba un pago por adelantado del mes completo, con lo que los huéspedes obtenían un precio final de 27,50 dólares.
Ahorro, alcohol y juego
Quiero recordar que el salario diario de los mineros era de 2,20 dólares tras el aumento salarial obtenido tras la huelga de 1912, el cual se mantuvo invariable hasta el momento en que nuestros protagonistas abandonaron la población de Bingham Canyon para dirigirse a Rock Springs en el estado de Wyoming, donde regentaron un rooming house desde el año de 1917 hasta el año de 1919. Conociendo tanto el salario mensual del minero (66 dólares), como el coste de la pensión completa en el hotel Iturregui (27,50), podemos conocer cual era la capacidad de ahorro real de un minero vasco en la ciudad de Bingham Canyon. Éste ahorro podría legar a ser de hasta 38,50 dólares, cantidad similar al salario obtenido por los pastores vascos de la Gran Cuenca. Pocos son los casos en los que los vascos que estuvieron en el hotel Iturregui se limitaron al gasto base de la pensión completa, observando como muchos de ellos dilapidaban el dinero ganado en las minas en noches de alcohol y juego. El que aquí les escribe obviará identificar a los huéspedes que abusaron de estos dos hábitos tan característicos del pueblo vasco.
En cuanto al juego se refiere, según he podido comprobar en el registro del hotel, el juego por excelencia debía ser el de las partidas de cartas (preferentemente mus), pero me gustaría destacar que durante el año 1912 aparecen referencias a partidos de pelota, que seguramente jugarían utilizando como frontis un lateral del hotel. La existencia de referencias a partidos de pelota se circunscribe al año 1912, pues a partir de entonces tan solo aparecerán anotaciones que se refieren de manera más general al juego, sin especificar si se debía a la pelota o a partidas de cartas. Mientras desaparecía la anotación “lo del frontón”, comenzó a destacar en el listado de gastos de los huéspedes la apostilla “lo del juego”.
Recogiendo los casos más escandalosos, nos encontramos con huéspedes del hotel, que eran capaces de perder en 5 días hasta 5,70 dólares. Debemos recordar que el salario era de 2,20 dólares diarios, y la pensión completa ascendía a 90 centavos en el mejor de los casos, con lo que el ahorro que alcanzó éste huésped en esos días de aciaga fortuna se elevó a la irrisoria cantidad de 80 centavos. El cliente al que me refiero estuvo trabajando cinco días en la mina, diez horas al día para obtener un saldo a su favor de 80 centavos. Existen varios casos similares de otros clientes del hotel, observando cómo los jugadores abandonaban el juego tras una serie de derrotas consecutivas. El juego estaba presente, y como ya se sabe, cuando uno pierde otro gana, con lo que habría clientes que se embolsarían considerables sumas de dinero, lo que podría desembocar en riñas y disputas de las cuales no tengo constancia alguna.
Puedo asegurar que el alcohol era un verdadero agujero para la maltrecha economía de los clientes del hotel Iturregui, puesto que el gasto en cerveza, sidra, vino y en menor medida güisqui, podía llegar a alcanzar una suma similar a la mitad del salario diario. Al igual que ocurría con los jugadores de nefasta fortuna, gastar grandes sumas de dinero en alcohol llevaba a los clientes a pagar a duras penas el montante de la pensión. No me detendré en detalles a este respecto, pero si quiero hacer constar que existen casos en los que los huéspedes gastaban entre 1 y 2 dólares diarios en alcohol.
Al igual que he mencionado, digamos, los casos más negativos en cuanto a despilfarro de dinero se refiere, no sería justo si no recordase a otros clientes que con el firme objetivo de ahorrar el mayor dinero posible, abandonaban la fórmula de la pensión completa, para acogerse en fórmulas más económicas, utilizando tan solo los servicios de cama y comida, con el consabido ahorro de 40 centavos diarios. No teniendo que llegar a este extremo, los clientes que alcanzaban un mayor ahorro eran mayoritariamente los que no jugaban ni absorbían bebidas alcohólicas,
El euskera y los hoteleros
El euskera se convirtió en la característica de mayor diferenciación respecto a los demás grupos de inmigrantes. La utilización del euskera en el hotel Iturregui era prácticamente un caso de fuerza mayor, puesto que era la lengua materna de sus propietarios, y seguramente la de sus inquilinos, si nos atenemos a los lugares de nacimiento de los clientes tal y como aparecen en el anexo número uno. José Iturregui dominaba la lectura y escritura tanto en euskera como en castellano, no así Francisca Zabala y sus tres hijos residentes en Bingham Canyon, quienes tomaron el euskera como lengua materna, no teniendo conocimiento alguno de castellano, hasta su vuelta a tierras vascas en 1919. Que la clientela del hotel Iturregui fuera mayoritariamente vasca, ayudó a Francisca Zabala a su adaptación al Oeste americano, ya que no necesitaba dominar ningún otro idioma que no fuera el euskera para poder desempeñar las labores que ejercía en el hotel.
El desconocimiento del inglés por parte de los vascos en los Estados Unidos de América se convirtió en un gran escollo, puesto que dificultaba el acceso a trabajos que requerían el conocimiento de ésta lengua. El hecho de que los vascos trabajaran mayoritariamente en el pastoreo de ovejas, con el aislamiento social que conllevaba, supuso que los inmigrantes encontraran dificultades añadidas en sus deseos por adquirir un conocimiento del inglés que les permitiera acceder a un mercado laboral más amplio.
Según testimonios de Purificación Iturregui, su hermana María, ejerció de intérprete entre los inmigrantes vascos y los “capataces” de las minas de Bingham Canyon gracias a un rápido aprendizaje del inglés y a un dominio natural del euskera. María fue escolarizada en la ciudad de Bingham Canyon, obteniendo así un dominio del inglés que no alcanzaba ningún otro miembro de su familia, siendo su padre José el único que tenía un cierto dominio en la lengua de Shakespeare. María solía acompañar a los huéspedes del hotel de sus padres hasta las estribaciones de la mina, donde los capataces elegían a los “afortunados” para trabajar en la mina. Los capataces solían preguntar a María si había nuevos vascos dispuestos a trabajar, a los cuales tenían en estima por su fama de fieles cumplidores en el arduo trabajo de la mina. Los trabajadores vascos eran escogidos entre los primeros tras la mediación de María quien informaba a los esforzados inmigrantes vascos acerca del salario, de la duración de la jornada, etc…
La ayuda que María proporcionaba a los jóvenes vascos no se limitaba a facilitar el acceso al empleo, sino que variaba según las necesidades de éstos, ayudándolos en la oficina de correos, en la compra de productos de primera necesidad y en las demás gestiones que requirieran de su indispensable presencia.
Del mismo modo que María, aun a su corta edad, era indispensable para los vascos del hotel Iturregui, sus padres desempeñaban diferentes roles durante la estancia de la clientela en el hotel. Se ha llegado a realizar una generalización de las labores a realizar dentro del hotel entre el hombre y la mujer, entre el hotelero y la hotelera [25]. En el hotel Iturregui esa distinción de las responsabilidades no atiende exactamente a la clasificación realizada por J. Echeverria. José se encargaba de atender el bar, de la vida nocturna centralizada en el juego, de cobrar y administrar el dinero, de la compra de los alimentos y de las reparaciones que podría necesitar el hotel. Por su parte, tanto Francisca como su hermana Fermina estaban al cargo de la cocina, de la limpieza de habitaciones, del cuidado de los niños, del comedor, de la lavandería y de la recepción de los clientes. Alguna de las funciones supuestas para el hotelero fue realizada por Francisca y Fermina, debido a que José trabajaba asiduamente en la mina al igual que sus clientes para así poder ganar más dinero del que hubiera ganado si se hubiera dedicado en exclusiva al hotel.
El papel desempeñado por José Iturregui no se limitaba a lo anteriormente descrito, sino que ejercía de administrador y consejero económico de los clientes del hotel, convirtiéndose así en su hombre de confianza. He comprobado como algunos de los huéspedes del hotel Iturregui solían confiar a José ingentes cantidades de dinero, hasta 200 y 300 dólares, es decir lo que podría equivaler a los ahorros de varios meses de duro trabajo ya fuera en la mina o en el pastoreo. Ésta práctica de utilizar al hotelero como un administrador de sus recursos, lo he encontrado en 17 huéspedes vascos del hotel Iturregui. A su vez, también era común entre las prácticas de la clientela, el entregar un dinero determinado al hotelero, y que este le fuera descontando de esa cantidad el consumo que fuera realizando durante su estancia.
Viendo el libro de registros, puedo aseverar que José utilizaba como práctica habitual el préstamo a sus clientes, pues raro es el huésped que pasara por el hotel Iturregui, al cual no se le prestaran cantidades de dinero que oscilaron entre los 5 dólares ( normalmente para comprar ropa y mandar un telegrama) y los 100 dólares. Tan solo tres nombres de entre toda la clientela estudiada no hicieron pago de las deudas contraídas con la familia Iturregui-Zabala, destacando uno de ellos, el cual dejó por abonar la increíble cifra de 600 dólares, si acaso el débito de los otros dos deudores tampoco es desdeñable, puesto que ascendían a sumas de 46,85 y 167,75 dólares. Al igual que existieron estos tres puntos negros entre la clientela del hotel Iturregui, quisiera destacar que dos clientes que abandonaron el hotel adeudando importantes cantidades de dinero, volvieron tiempo después para saldar su deuda.
La clientela
Si atendemos al anexo número 1, podemos ver como la clientela que tuvo el hotel Iturregui durante los períodos de 1912-1913 y 1916-1917, fue mayoritariamente vasca, apareciendo de forma esporádica clientes del resto del estado español. De los 76 huéspedes del hotel, he podido constatar a través de los registros de inmigración del puerto de Nueva York [26], la procedencia de 42 de ellos, de entre los cuales 36 son vascos y tan sólo 6 son de origen español. Del resto de los clientes (34) no he encontrado sus registros de entrada a los Estados Unidos, pero es innegable que por los apellidos de los mismos, de raíz claramente eusquérica, 16 son probablemente vascos y 15 son probablemente del resto del estado español. Fuera de ésta categorización he dejado a un lado a tres de los clientes, de los cuales no dispongo nada más que su nombre depila, desconociendo así su apellido. Si agrupáramos a los clientes de segura procedencia vasca con los que probablemente lo fueran, éstos representarían un 68,7% del total, en detrimento de los clientes de origen español o dudoso origen español, que representarían el 31,3% de la clientela.
Podemos observar como de entre los 36 vascos de los cuales conocemos su lugar de nacimiento, tan sólo uno es guipuzcoano (Lorenzo Osa), siendo el resto vizcaínos. La mayoría de éstos provenían de una zona bien delimitada geográficamente, que va desde Bermeo hasta Ondarroa y los pueblos del interior cercanos a las diferentes poblaciones costeras. Los clientes del hotel Iturregui que procedían de esta zona representaban el 75% de los vizcaínos, y el 64% sobre el total. Véase anexo número 1, donde los pueblos a los que hago referencia se encuentran en negrita.
La media de edad a la que arribaron a tierras americanas los huéspedes del hotel Iturregui era de 23 años, pero a su llegada a Bingham Canyon había aumentado hasta los 27 años, pues ya habían pasado una media de cuatro años en tierras norteamericanas. Puede ser que cansados tras cuatro años del aislamiento al que estaban sometidos durante las largas temporadas del pastoreo, buscaran otra clase de trabajo como el de la mina de Bingham, en el que la interacción social era infinitamente mayor.
El 73% de los clientes del hotel Iturregui llegaron solteros a los Estados Unidos de América. Tras haber realizado una búsqueda de todos los clientes del hotel Iturregui en la base de datos Western States Marriage Record Index[27] , he comprobado que ocho [28] de ellos contrajeron matrimonio en los Estados Unidos. Todas las mujeres esposadas eran vascas, y en concreto provenían de esa pequeña franja del territorio vizcaíno anteriormente descrito [29]. Cotejando el año de llegada a los Estados Unidos con el año de la boda, se observa como seis de ellas fueron desposadas a menos de un año de su llegada a tierras americanas. Las relaciones de noviazgo que habían sido abandonadas tras la partida al Oeste americano, eran recuperadas a través de la correspondencia y de los esporádicos viajes a Euskadi, por lo que era usual que los inmigrantes vascos reclamaran a sus novias para casarse al poco tiempo de llegar. De los casos nombrados, el más curioso es el matrimonio entre Enrique Zabala y Mariana Arrascada, pues ella era hermana de Gregorio Arrasacada, quien estuvo en el hotel Iturregui al igual que Enrique. Enrique y Gregorio no coincidieron como huéspedes, pero era habitual que los inmigrantes vascos dieran señas de sus hermanas y familiares a otros compatriotas para que se cartearan, pudiendo así surgir relaciones que como en este caso desembocó en enlace matrimonial.
Tal y como he reseñado anteriormente el puerto de partida predilecto por los emigrantes vascos a principios del siglo XX fueron los de Le Havre y Cherburgo en Francia y el de Liverpool en Inglaterra. El 75% de los analizados en ésta investigación salieron de los dos puertos franceses ya citados, los cuales dejaron de ser utilizados durante el estallido de la Primera Guerra Mundial, dejando paso a los puertos de Barcelona y Burdeos.
Ante la pregunta realizada por los agentes de inmigración, en base a cual era su destino final dentro de los Estados Unidos, un 52% apuntó al estado de Idaho, seguido por un 12% que apuntó a los estados de Nueva York y Nevada. De entre los que nombraron al estado de Idaho como el destino final de su viaje, un 90% se dirigían a la ciuda de Boise, que por aquel entonces acumulaba la mayor comunidad vasca del Oeste americano.
Al realizar las búsquedas pertinentes en el registro del Centro de Inmigración de Ellis Island, pude comprobar que muchos de los huéspedes que pasaron por el hotel Iturregui habían cruzado juntos el atlántico. Esta circunstancia pudo favorecer la afluencia de clientes al hotel Iturregui, pues al reencontrarse en algún lugar del Oeste americano, podían contar a sus antiguos compañeros de viaje la existencia de un hotel vasco en las inmediaciones de las minas de cobre del barranco de Bingham, donde ellos ya habían estado alojados.
Uno de los ejemplos y quizás el más llamativo es el de Pedro Cortabitarte, Tomás Omarrementeria y José Garramiola, quienes habían llegado juntos a los Estados Unidos un 25 de Abril de 1906. Pedro y José coincidieron en el hotel Iturregui, llegando y abandonando el hotel el mismo día de 1912. Tomás por su parte estuvo hospedado en Junio de 1916. Es posible, que Pedro y José viajaran juntos a lo largo de su periplo por tierras norteamericanas y que posteriormente al encontrase con su antaño compañero Tomás le comentaran de las posibilidades que ofrecía el distrito minero de Bingham. Aunque parezca descabellada la idea de que dos personas viajaran juntas durante seis años, no lo es tanto, puesto que les aportaría una sensación de seguridad y un apoyo moral que no podían haber logrado si se hubieran desplazado en solitario.
Los otros huéspedes que viajaron juntos y posteriormente se alojaron en el establecimiento de los Iturregui-Zabala son los siguientes: Francisco Bilbao y Leandro Erezuma (no coincidieron en el hotel); Celso Madarieta, Luis Ugalde y Enrique Zabala (no coincidieron en el hotel); Pedro Larrosea y Lucas Vicandi (no coincidieron en el hotel); Santos Bastarrechea, Nemesio Goiti y Saturnino Garamendi (no coincidieron en el hotel); y por último José Olano y Pedro Ynza que coincidieron en el hotel Ituregui durante el mes de Febrero de 1913.
La prensa de Utah y los vascos
Como he comentado anteriormente, el inmigrante vasco era contratado en las minas por el simple hecho de serlo. Ésta predilección de los capataces y encargados de la elección de trabajadores debía estar fundada sobre un estereotipo del pueblo vasco y por ende de sus emigrantes. Gracias a la digitalización de los periódicos del estado llevada a cabo por la Universidad de Utah[30], pude realizar una búsqueda de todas las referencias a lo vasco en el período anterior a la llegada de la familia Iturregui-Zabala a la ciudad de Bingham Canyon, para hacerme una idea de cual era la impresión que tenía la prensa del estado de Utah del pueblo vasco.
La búsqueda otorgó 55 artículos[31] de distinta relevancia que hacían referencia al pueblo vasco. De los 55 artículos seleccionados, 16 versaban sobre la situación política del País Vasco, destacando los artículos referentes al seguimiento de la Segunda Guerra Carlista. Cinco se referían a su situación económica [32], 2 a las tradiciones religiosas, 10 a su lengua, 8 a sus costumbres y 14 a su identidad y la raza vasca.
Si acaso los artículos más numerosos eran los que presentaban la situación política del País Vasco, destacan sobremanera los referentes a la identidad propia del pueblo vasco respecto de España y Francia. Claras son las palabras utilizadas en los artículos de los que hablo, cuando indistintamente hablan del País Vasco ya sea de una noticia producida en Baiona o en Bilbao, en Biarritz o en Gernika[33]. Los artículos muestran una identificación del pueblo vasco, indiferente a si se encuentra a un lado u otro de los Pirineos. Hay un artículo de lo más curioso que realiza un largo repaso sobre la historia del pueblo vasco y su idiosincrasia, entrando en constantes contradicciones. El artículo en cuestión dice que “son los españoles nunca conquistados”, para a continuación decir: “los vascos están rodeados de un mundo que le es ajeno, en plantas, en animales, etc.” [34]
Los artículos referentes al euskera, lo destacan como el idioma más antiguo del mundo, como el más difícil de aprender, como un idioma que se remite a los tiempos inmemoriales de Adán y Eva [35]. Los artículos repiten una y otra vez que el euskera no se parece a ningún otro idioma de la tierra, pero gustan de compararlo con otras lenguas, llegando a aseverar que en cierto modo se parece a las siguientes: galés antiguo, mongol, dialectos del este de África y dialectos de los indios nativos norteamericanos[36] .
En cuanto a los artículos que hacían referencia a la raza vasca y su especial idiosincrasia, nos encontramos con casos tan curiosos, como en el que se comenta que “restos de un hombre del neolítico encontrado en Suiza, podría ser de raza vasca”[37] , presentando así a la raza vasca como una de las más antiguas de la tierra. Se presenta a la raza vasca como la de “linaje más honorable de España…la sangre más pura de España”[38]. Quizás el artículo más completo de todos es el que así dice: “han intentado preservar su distinción racial a lo largo del mundo” [39], posiblemente como referencia al carácter endogámico del pueblo vasco, también presente en tierras americanas como hemos visto anteriormente al comentar los enlaces matrimoniales de los huéspedes del hotel Iturregui.
El resto de artículos presentan al pueblo vasco como un pueblo profundamente religioso que mantiene reminiscencias del paganismo, como un pueblo que “a lo largo de su historia ha visto reconocidas sus instituciones” [40], etc.
Por lo tanto, podríamos decir que los periódicos del Estado de Utah, presentaban al pueblo vasco como un pueblo de origen inmemorial, destacando el euskera como el hecho diferenciador clave respecto de otras razas y orgulloso de su origen. Estas características y otras que ya mencionadas, pudieron influir positivamente en la imagen que los norteamericanos tenían de la comunidad vasca.
[1] Hablo de grupo, puesto que tras haber analizado cientos de registros de entrada a través del Centro de Inmigración de Ellis Island (Nueva York), he podido constatar que es ínfimo el número de vascos que viajaban solos a tierras americanas.
[2] Número de identificación (Passenger ID): 101736140155
[3] Dirección de destino final: Arregui – 706 Idaho Street. Boise (Idaho)
[4] Mateo Arregui, natural de Berriatua, llegó a los Estados Unidos de América un 18 de Marzo de 1899, procedente del puerto de Liverpool. Contaba con 23 años y se encontraba soltero. En 1905, tras haber vuelto a Euskadi en 1903, volvió con su esposa Adriana, con quien regentaría durante muchos años el Hotel que llevaba su apellido: Arregui´s. En contrapartida a lo vertido por Jerónima Echeverria en su magistral obra: Home Away From Home, que en su página 178 realiza un breve recorrido por la aventura americana de Arregui, estos datos esclarecen las dudas que mantenía la autora, si acaso le aporta un dato que ella desconocía, y que no es otro que el Sr. Arregui ya había estado en los Estados Unidos durante el período comprendido entre 1899 y 1903. Números de identificación (Passenger ID) de Mateo Arregui en el registro de pasajeros de Ellis Island: 1899 (603085030336) – 1905 (102364050210).
[5] DOUGLASS, W y BILBAO, J., Amerikanuak. Los vascos en el Nuevo Mundo, Bilbao, 1986, pág. 460.
[6] ECHEVERRIA, J., Home Away From Home, Reno, 1999, pág. 45.
[7] Véase LHANDE, P., L`emigration Basque, Navarra, 1984.
[8] DOUGLASS, W y BILBAO, J. Op. Cit. pág. 366.
[9] Tanto los puertos de Le Havre y Cherburgo en Francia, como el de Liverpool en Inglaterra se convirtieron en los puertos más utilizados por los emigrantes vascos a principios del siglo XX. Ésta tendencia fue disminuyendo debido a la interrupción del comercio marítimo de dichos puertos provocado por la irrupción de la Primera Guerra Mundial.
[10] Número de identificación (Passenger ID): 101216080262
[11] Número de identificación (Passenger ID): 101216080263
[12] Número de identificación (Passenger ID): 104327020060
[13] http://history.utah.gov/index.html
[14] http://utahrails.net/
[15] ZUBIRI, N., A Travel Guide to Basque America: Familias, Feasts, and Festivals. Reno, 1998, pág. 464.
[16] José Iturregui y Francisca Zabala tuvieron dos hijos más en la ciudad de Bingham Canyon: Purificación (quien ha aportado la mayoría de anécdotas) y Dickie, nacidos en los años 1914 y 1916 respectivamente.
[17] Entrevista con Purificación Iturregui Zabala.
[18] ECHEVERRIA, J., Home Away From Home, Reno, 1999, pág. 57.
[19] ECHEVERRIA, J., Op. Cit. pp. 36-39.
[20] ECHEVERRIA, J., Op. Cit. pp. 43-50.
[21] He preferido mantener las palabras en el idioma original, pues el problema surgido en base a la denominación se produce dentro del contexto americano, pues fueron los vasco-americanos quienes utilizaron dichos términos.
[22] DOUGLASS, W y BILBAO, J. Op. Cit. pág. 456.
[23] DOUGLASS, W y BILBAO, J. Op. Cit. pág. 369.
[24] Los matrimonios entre jóvenes muchachas que ayudaban a sus familiares en los establecimientos hoteleros y clientes vascos estuvieron a la orden del día en el Oeste americano. Otros casos de los cuales tengo conocimiento son los siguientes: Petra Arregui (sobrina de Mateo Arregui, propietario del hotel Arregui`s) contrajo matrimonio con Pedro Lejardi en Boise en 1917. Dativa Madarieta (hermana de Celso Madarieta, propietario del hotel Madarieta`s de Boise) contrajo matrimonio con Manuel Legas, en Boise en 1917. Jesusa Mendiola (hija de Pete Mendiola, propietario del hotel Mendiola`s, en Shoshone) contrajo matrimonio con Emeterio Zubillaga, en Boise en 1918.
[25] ECHEVERRIA, J., Op. Cit. pp.225-226.
[26] http://ellisisland.org
[27] http://abish.byui.edu/specialCollections/fhc/gbsearch.htm
[28] Mauricio Guerricaecheberria contrajo matrimonio con Juanita Arrien el 19 de Octubre de 1929 en Boise (Idaho). Hipólito Zabala con María Araquistain el 22 de Mayo de 1916 en Boise (Idaho). Enrique Zabala con Mariana Arrascada el 22 de Febrero de 1912 en Shoshone (Idaho). Hilario Malasecheberria con Juana Urrolabeitia el 3 de Diciembre de 1921 en Twin Falls (Idaho). Ezequiel Jáuregui con Nicolasa Echevarria el 21 de Enero de 1916 en Pocatello (Idaho). Pedro Cortabitarte con Juanita Gortari el 18 de Enero de 1910 en Elko (Nevada). Juan Ybarra con Enriqueta Gamboa el 10 de Abril de 1907 en Tombstone (Arizona). Celso Madarieta con Augustina Marisquirena el 10 de Octubre de 1913 en Elko (Nevada).
[29] Las contrayentes eran naturales de: Lekeitio, Bedarona, Xemein y Ajanguiz.
[30] http://www.lib.utah.edu/digital/unews/
[31] La búsqueda dio referencias a más de 100 artículos en los cuales se hacía mención a “lo vasco”, pero debido a la repetición de muchos de ellos y la escasa relevancia de su contenido, seleccioné los 55 de mayor trascendencia.
[32] He obviado los artículos en los que se mencionaba a Bilbao (34), pues todos hacían referencia al despegue industrial de la capital vizcaína y al mundo obrero, siendo repetitivos y de un marcado carácter económico.
[33] Davis County Clipper (17 de Junio de 1910), Eureka Reporter (27 de Mayo de 1910).
[34] Vernal Express (17 de Agosto de 1901).
[35] GVT (29 de Noviembre de 1912).
[36] Ibidem, Ogden Standard Examiner (7 de Abril de 1897). Ogden Standard Examiner (27 de Noviembre de 1896).
[37] Ogden Standard Examiner (3 de Julio de 1880).
[38] Ogden Standard Examiner (19 de Noviembre de 1898).
[39] Vernal Express (17 de Agosto de 1901).
[40] Ibidem.
Anexo 1
Soltero
Nombre
Localidad de nacimiento
Edad
Fecha de llega
Puerto de partida
Estado civil
Último lugar de destino
Período en el hotel
¿Había estado ya en U.S.A?
AGUILAR, JOSE
Colungo (Huesca)
26
16-4-1916
Barcelona
Soltero
Nueva York
Jul - Ago 1916
NO
AGUIRRE, ELIAS
JUN-OCT 1916
NO
ANCHEA, CLAUDIO
Mallabia
20
22-3-1911
Cherburgo
Soltero
JUL.-AGO 1912
NO
ANDRAN, ANGEL
JUL 1916-FEB 1917
NO
ANDRAN, MIGUEL
JUL-DIC 1916
NO
APOLAR, TOMAS
JUL-AGO 1916
NO
ARANA, PATRICIO
Berriatua
29
11-9-1916
Barcelona
Casado
Mountain home
DIC 1916
NO
ARANSOLO, BERNABE
Ibarranguele
21
16-4-1916
Barcelona
Soltero
Odgen
JUN-DIC 1916
NO
ARRASCADA, GREGORIO
EA
26
6-04-1905
Islas Azores
Soltero
Winnemuca
FEBRERO 1912
NO
ASABALDIA, MANUEL
MAR-AB 1912
NO
AURTENECHEA, SILVESTRE
Gernika
21
17-11-1901
Boulogne Sur Mer
Soltero
Winnemuca
FEB-ABR 1913
NO
BASTARRECHEA, SANTOS
Berriatua
20
21-3-1908
Cherburgo
Soltero
Boise
FEB-MAR 1913
NO
BERANGO, ELADIA
JUN-JUL 1916
NO
BILBAO, FRANCISCO
Errigoiti
33
13-3-1914
Le Havre
Casado
Boise
NOV 1916
NO
BISTUR, MARIANO
JUL-AGO 1916
NO
BLISIONE, MARIANO
SEP-NOV 1916
NO
BUEY, FELIZ
AGO-SEP 1916
NO
CORTABITARTE, PEDRO
Aulesti
18
25-3-1906
Cherburgo
Soltero
Boise
AGO-DIC 1912
NO
CHURRUCA, JOSE
Xemein
19
3-3-1913
Le Havre
Soltero
Boise
DIC 1914-ENE 1915
NO
DE LAS PUERTAS, MARIANO
AGO-SEP 1916
NO
EPALZA, JOSE
Lekeitio
15
5-5-1910
Buenos Aires
Soltero
Wyoming
JUN-JUL 1916
NO
EREÑO, GREGORIO
Zaratamo
20
31-7-1910
CHERBURGO
Soltero
Nueva York
SEP-OCT 1916
NO
EREZUMA, LEANDRO
Errigoiti
20
13-3-1914
Le Havre
Boise
DIC 1914 - ENE 1915
EREZUMA, MANUEL
Errigoiti
23
11-2-1911
Le Havre
Soltero
Boise
DIC 1914-ENE 1915. JUL-SEP 1916
NO
GABARRO, JAIME
Barcelona
21
26-11-1914
Soltero
Nueva York
OCT-NOV 1916
NO
GABIOLA, BENIGNO
SEP-OCT 1916
NO
GARAMENDI, SATURNINO
Ispaster
18
21-3-1908
Cherburgo
Soltero
Elko
AGO-SEP 1916
NO
GARRAMIOLA, JESUS
Lekeitio
21
25-3-1906
Cherburgo
Casado
Winnemuca
AGO-DIC. 1912
1901-1905
GASSET, EDUARDO
Cataluña
23
4-4-1908
La Habana
Soltero
JUN-JUL 1916
NO
GOITI, NEMESIO
Mañaria
22
21-3-1908
Cherburgo
Soltero
OCT 1916-FEB 1917
NO
GOITIANDIA, PEDRO
Nabarniz
34
18-3-1907
Cherburgo
Casado
Boise
AGO-OCT 1916
NO
GONSALEZ, RAMON
NOV 1916
NO
GUERRICAECHEBARRIA, MAURICIO
Arbatzegi
17
20-3-1910
Le Havre
Soltero
Boise
JULIO 1912
NO
JAUREGUI, EZEQUIEL
SEPT. 1912
NO
JAYO, MANUEL
Ibarranguelu
30
29-3-1914
Le Havre
Soltero
Pocatello
FEB-MAR 1913
1906-1913
LARROSEA, PEDRO
Amorbieta
24
16-3-1911
Cherburgo
Soltero
Boise
JULIO 1912
NO
LERASUELA, FRANCISCO
SEP 1916-ENE 1917
NO
LOPES, JUAN
OCT-NOV 1916
NO
LORENCITO, CASTOR
NOV-DIC 1912
NO
MADARIETA, CELSO
Bedarona
16
23-2-1907
Cherburgo
Soltero
Boise
ENE-FEB 1913
NO
MALASECHEBERRIA, HILARIO
Markina
19
20-3-1909
Le Havre
Soltero
AGOSTO 1912
NO
MARTIN, RAFAEL
OCT-NOV 1916
NO
MARURI, SATURNINO
Amorto
18
18-4-1912
Le Havre
Soltero
Boise
AGO-SEP 1916
NO
MATEO, ANTOLIN
Peñaranda de Duero
34
15-3-1913
Le Havre
Casado
JUN-JUL 1916
NO
MEAUR, FELIPE
AG-NOV 1916
NO
MEDRANO, TOMAS
JUN-OCT 1916
NO
MENCHACA, JOSE Mª
Murelaga
31
15-10-1910
Le Havre
Soltero
Boise
FEB-MAR 1915
NO
MENDIOLEA, TOMAS
Murelaga
20
16-3-1908
CHERBURGO
Soltero
Boise
JUN-OCT 1916
NO
MILLAUREO, BIXENTE
AGO-SEP 1916
NO
MINTEGUI, FERMIN
JUN-AGO 1916
NO
MONET, GASPAR
AG-NOV 1916
NO
MONJE, BONIFACIO
AGO-SEP 1916
NO
MOÑOR, FERNANDO
JUNIO 1916
NO
OLANO, JOSE
Arbatzegi
29
11-4-1911
Le Havre
Casado
Lost Gabin
FEBRERO 1913
NO
OMARREMENTERIA, TOMAS
Lekeitio
28
25-3-1906
CHERBURGO
Casado
Battle Mountain
JUNIO 1916
NO
OSA, LORENZO
Mutriku
17
13-4-1907
Le Havre
Soltero
Boise
1912-1917 *
NO
PLEICA, PEDRO
AG-NOV 1916
NO
POLANA, ALEJANDRO
SEP-NOV 1916
NO
RODRIGUES, ANTONIO
Lugo
38
16-10-1916
BURDEOS
Casado
Nueva York
DIC 1916-ENE1917
1903.1910
SANTAFINA, BENIGNO
OCT-NOV 1916
NO
SARASUA, JOSE
Baracaldo
29
9-4-1914
CHERBURGO
Casado
Odgen
DIC 1916-ENE1917
NO
SARASUA, LUIS
Baracaldo
19
29-3-1916
BURDEOS
Soltero
Odgen
DIC 1916- ENE 1917
NO
UGALDE, LUIS
Ondarroa
17
23-2-1907
CHERBURGO
Soltero
Boise
JUN-ÓCT 1916
NO
VALLES, MANUEL
Colungo
35
16-4-1916
BARCELONA
Casado
Nueva York
SEPT. 1916
NO
VASANTA, ANTONIO
JULIO 1916
NO
VASANTA, JOSE
JUL-SEP 1916
NO
VICANDI, LUCAS
Amorbeita
21
16-3-1911
CHERBURGO
Soltero
Boise
FEB-MAR 1913
NO
YBARRA, JUAN
OCT-NOV 1912
NO
YNZA, PEDRO
Barakaldo
20
11- 04-1911
Le Havre
Soltero
Boise
DIC. 1912-MAR. 1913
NO
YRUSTA, PEDRO
EA
24
20-3-1910
Le Havre
Soltero
Boise
JULIO 1912
NO
ZABALA, ENRIQUE
Munitibar
22
23-2-1907
CHERBURGO
Soltero
Boise
ABRIL 1912
NO
ZABALA, HIPOLITO
Mendata
AGO-OCT 1912
NO
ZUMAYA, ENRIQUE
MAR-AB 1912
NO
DOMINGO
FEB-MAR 1913
NO
EUSEBIO
JULIO 1916
NO
ROSENDO
JULIO 1916
NO
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